La mejor metodología de innovación para tus proyectos



Existen diversas metodologías y herramientas para desarrollar proyectos de innovación en las organizaciones. Sin embargo, implementarlas con éxito no es tan fácil e incluso pueden terminar convirtiéndose en un obstáculo.


Implementar metodologías como Design Thinking, Lean Startup o Agile, solo porque otros lo hacen y les ha funcionado, es la mejor manera de asegurar un gran fracaso. Antes de decidir las herramientas de innovación con las que se va a trabajar en los proyectos de las compañías, es fundamental conocer muy bien el problema a resolver y los objetivos que se quieren alcanzar.


Lo anterior hará más fácil definir las metodologías y las herramientas que se van a utilizar en cada una de las fases del ciclo de innovación. El ciclo de la innovación se puede definir en cinco grandes fases: estructurar, idear, prototipar, pilotear, desarrollar e implementar. A continuación, describiremos las metodologías más adecuadas para cada fase.


Design Thinking:


Design Thinking es una metodología centrada en el usuario, por eso herramientas como los mapas de empatías, los 5 por qué y “un día en la vida de” son ideales para las fases de estructuración e ideación. Estas herramientas permiten conocer muy bien al usuario y sus necesidades para generar ideas que solucionen una problemática real, de forma viable y escalable.


Lean Startup:


En las fases de prototipo y piloto se busca validar las ideas generadas previamente, esto convierte al método Lean Startup en una gran herramienta para cumplir estas tareas. Su proceso iterativo permite detectar los errores o fallas a tiempo, equivocándose rápido y a bajo costo, pero sobre todo permite recoger información suficiente para validar la hipótesis planteada y fortalecer la oferta de valor.


Agile:


Una vez se ha probado la solución con una respuesta positiva por parte de los usuarios, en la fase de desarrollo e implementación del proyecto hay que adaptar constantemente la solución a las nuevas necesidades del mercado. Por esto, es muy importante evaluar características y requerimientos del proyecto para decidir la metodología adecuada para su desarrollo.


Agile es una metodología que permite responder de forma rápida y flexible a los cambios, siguiendo un modelo de mejoramiento continuo que garantiza la calidad de los entregables. Esto la hace perfecta para proyectos grandes con mayor complejidad, alto grado de incertidumbre, progresión constante y para el desarrollo de nuevos productos o servicios, sobre todo de base tecnológica.


Aunque, no siempre es necesario implementar metodologías ágiles. Los métodos tradicionales que se caracterizan por ser secuenciales, como el modelo de cascada son ideales para proyectos con menor incertidumbre, con un alcance definido y fijo. Además, facilitan el trabajo entre equipos de trabajo de diferentes áreas u organizaciones.

Las metodologías anteriores se caracterizan porque son sencillas y fáciles de implementar, además tienen un nivel de eficacia muy alto. Si bien cada una se ajusta mejor a ciertas fases del ciclo de innovación, las herramientas utilizadas varían según el problema que se busca solucionar. En Channge diseñamos la metodología correcta para cada proyecto, usando las mejores prácticas y herramientas de diferentes métodos para garantizar resultados exitosos.


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